27 de marzo de 2011

¿Razones humanitarias, o razones económicas y electorales?




por Lilly Morgan Vilaró | Imágenes de Eskup

A la fecha a todos nos ha quedado en claro que los rebeldes de Libia son buenos. Que luchan por la democracia. Que son simples ciudadanos que, viendo a los revolucionarios twitteros de Egipto, y oyendo las arengas del presidente a los Estados Unidos a los pueblos árabes sobre levantarse y reclamar sus derechos, decidieron hacer eso. Imitar a los twitteros egipcios y salir a reclamar por sus derechos. De un día para el otro, Salim Al Fayad, tío lejano del abuelo de la vedette argentina Zulma, y hasta hacía poco, un tranquilo comerciante de textiles, agarró un misil anti aéreo que guardaba en su altillo por si las moscas, y salió a pelear contra las fuerzas armadas de su gobierno. Por suerte, su vecino Reza Adadd, exitoso abogado de una firma local, tuvo la misma idea ese mismo día. A tal punto que cuando Salim salía (juro que no lo he hecho por gusto…Salim salía… ¿se entiende?) cargando el misil al hombro, Reza rezaba (este sí lo hice a propósito…) para que su ametralladora semi automática que casualmente tenía debajo del sofá del living, no se hubiese llenado de polvo. Ya que su mujer tenía la maldita costumbre de barrer la mugre debajo del sillón. La cuestión es que se encontraron afuera y lejos de demostrar sorpresa mutua alguna, se fueron juntos en la 4x4 de Reza a tomar la sede policial de Bengazi. En el camino se encontraron con otros pacíficos vecinos, que armados hasta los dientes, iban para el mismo lado. El resto de la historia ya nos la contó la CNN. Los malvados policías de Omar Kadafhy los vieron venir y huyeron despavoridos a refugiarse en la ciudad de Trípoli. En cambio las fuerzas armadas locales, lejos de reprimir a los vecinos cabreros, les regalaron flores, repartieron comida y agua entre los hambrientos y sedientos pero victoriosos civiles, y se unieron a su causa. Así. De golpe. Mientras tanto, allá en Trípoli, Omar se ponía furioso y prometía venganza sin piedad contra los revoltosos. El presidente Obama y el presidente francés Sarkosy lo vieron por Crónica TV y decidieron que no iban a permitir que eso pasase. Que Omar saliese a reprimir a los rebeldes. No aclararon por qué no permitirían esta represión actual. Ya que el tipo lo venía haciendo regularmente hace ya casi 40 años y, al parecer, a ningún gobierno occidental le importó mucho.



A Ronald Reagan le importó en su momento y mandó bombardear su casa, la de Omar, no la propia, pero solo porque lo culpaba de haber matado a uno o dos norteamericanos. Obama y Sarkosy pues, decidieron instigar, digo, tratar de implementar, una resolución de la Onu que estableciese una “no-fly zone”, que no quiere decir una zona libre de moscas, para impedir que el carismático líder hiciera bolsa a sus rebeldes. Los rebeldes de Obama y Sarkosy. No de Omar. El franchute puso a sobrevolar la zona a sus aviones de caza, y el premio Nobel de la Paz, aprovechó que todo el mundo estaba mirando para arriba para descargar 115 misiles contra territorio libio. Pero son misiles buenos que solo matan a los malos. Hasta aquí creo que todos lo tenemos muy claro. Lo que no se entiende demasiado es por qué, si los gobiernos de Bahrain, de Siria, de Yemen, de Marruecos, están dándole con todo a sus manifestantes, la coalición libertadora, ya devenida en OTAN, no está imponiendo una no-fly zone sobre dichos países. En Siria, por ejemplo, ya han muerto unos 50 manifestantes que se han rebelado contra el gobierno de Basar Al- Assad. El presidente que heredó su puesto de su papá. Quien hizo un golpe de estado hace ya 50 años. Hace ya 50 años que papito querido estableció una ley de emergencia por la cual los sirios no pueden decir ni mu sin ir presos. Ni siquiera pueden pensar con decir mu, ya que existe la figura de arresto preventivo. El hijo ha prometido ahora que levantará ese estado de emergencia. Pero por si acaso, les dijo a los descontentos que más les valía no salir a protestar a la calle. En teoría podrían hacerlo una vez levantada la restricción, pero no sería, según el mensaje divulgado por la TV estatal, recomendable. Para la salud de los posibles protestadores. Se pueden resfriar. Obama y Sarkosy y la OTAN han decidido seguir ese sabio consejo. Nada de no–fly zone sobre Siria. Especialmente Barack, que no quiere enfermarse justo ahora que se vienen las elecciones presidenciales. En las cuales él piensa postularse para la reelección. Y parece ser que sospecha que su Secretaria de Estado tiene todavía ganas de ser ella la próxima presidente. A tal punto que ya corre el rumor de que la que tomó la decisión, o presionó a Obama para que la tomase, fue Hillary. La prensa norteamericana habla de la “guerra de Hillary”. Hay dos teorías: 1) el rumor se generó desde las mismas filas de la Secretaria de Estado, como para demostrar que en la hora que las papas se quemaban ella apagó el horno, se sacó el delantal, se puso los pantalones y tomó las riendas mientras Obama paseaba por Brasil con su mujer, sus hijas y hasta su suegra. Para luego ir a decir obviedades en Chile. Y dichos sea de paso, se olvidaba de pedir disculpas por el rol de Usa en el golpe militar del 73, que masacró mucho más civiles que lo que hizo y está haciendo Omar en Libia. Es decir. Barack pasea. Hillary cumple y dignifica. La 2 teoría: la decisión de dejar todo en manos de Hillary partió desde las filas del presidente. Más precisamente, desde la mujer del presidente. Si la operación “Odisea crepuscular” termina en un desastre, la culpa será de la Secretaria de Estado. Si termina bien, es decir, bien para Usa no para Libia, Obama dirá que el manejaba todo desde Río de Janeiro. Que su gira por Latinoamérica (solo 3 países…pero en fin…) era demasiado importante como para cancelarla. Al fin y al cabo, con la tecnología de comunicación actual, no es necesario estar sentado en el Salón Oval de la Casablanca para ordenar una guerra. Digo, para ordenar el salvataje de los civiles libios. ¿Acaso no se acuerdan de un grupito de jóvenes egipcios que twitteandose entre ellos, organizaron una protesta y derrocaron una feroz dictadura de 40 años de existencia en 20 días? Bueno. Obama, conocido twitteador desde los primeros días de su mandato, podrá decir que le daba las órdenes a Hillary, que estaba sentada con los gobiernos europeos elaborando el plan de liberación para Libia, a través de sus Twitters. Que la ofensiva bélica salvadora fue decisión de él solito. Nada como un enemigo externo para lograr el apoyo, y los votos, de los ciudadanos. Lo sabe Obama y lo sabe Hillary. Lo hizo Galtieri en Argentina. Lo hizo Margaret Thachter en el Reino Unido. Lo hizo Hitler en Alemania. Lo hizo la monarquía española de Isabel y Fernando, conjuntamente con la Iglesia Católica, para imponer la Inquisición. Y de paso no tener que pagarle a los bancos de esa época, que estaban en manos de los judíos, los préstamos que sacó para solventar los viajes de Colón. ¿Me fui para el lado de los tomates? Bueno, no tanto. La historia vuelve a repetirse. Con ligeras variantes. Diferentes tecnologías. Mismas ambiciones. Mismas hipocresías y mentiras. Mismos muertos.

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La autora es periodista, nacida en Argentina, con amplia trayectoria en radio, televisión y gráfica. Trabajó para BBC de Londres y Naciones Unidas, entre otros. Es autora del libro "¡Ay mama!, tenés cáncer" (Editorial Santillana, 2008) Actualmente vive en Rocha, Uruguay.

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