14 de febrero de 2011

COSAS CONFUSAS, Y OTRAS NO TANTO…


por Lilly Morgan Vilaró | (Foto: Periodismo Humano)


En lo que resultó ser su último mensaje como presidente de Egipto, Hosni Mubarak se mostró arrogante, desafiante y paternalista. Pero también me pareció detectar un cierto elemento de sorpresa en sus palabras. O más bien en su manera de decirlas. Y no me refiero a lo confuso que se tornó su discurso. Que llevó a traductores, a periodistas y hasta a los analistas políticos a dudar sobre que era lo que realmente había querido decir. Porque sonaba a algo así como: “Renuncio a mis poderes de presidente, pero no renuncio a la presidencia. Me voy pero me quedo”. Quiero decir que la sorpresa partía de su lado. Enumeraba sus 60 años de servicio a la patria, primero como integrante de las Fuerzas Armadas egipcias y luego como presidente. Con tono de reproche. Creo que sinceramente no entendía como era que le estaban pidiendo…bah, exigiendo a los gritos… que se fuese, a él, que lo había dejado todo por su pueblo. Algo así como cuando el ex dictador y actual convicto, Jorge Rafael Videla dijo en una reunión de camaradas-compinches, que el pueblo argentino debería de pagarle por sus servicios, en vez de reprocharle los 30 mil desaparecidos. Bueno, creo que Mubarak también pensaba que le tenían que pagar por los servicios prestados. Más allá de lo que él ya se había cobrado por su cuenta. Por su cuenta en Suiza. Que los suizos ya congelaron. La cosa es que me parece que luego de tantos años en el poder, el presidente no se percató que su pueblo no protestaba abiertamente porque tenía miedo. Pensó que era por amor y no por temor. Temor a esos personajes siniestros de la policía secreta que no tenían empacho alguno en salir a golpear, detener, torturar y desaparecer a quien osare levantar la voz pidiendo aunque tan sea un pedazo de pan. Como lo hicieron cuando él les dio la orden de salir a dispersar a los manifestantes. Camuflados como civiles pro Mubarak. El tipo confundió las razones de esa casi completa falta de protestas. Pero creo que también se confundió en algo mucho más importante: no se percató de que la decisión de las Fuerzas Armadas de no reprimir a los manifestantes era una clara señal de que no lo apoyaban a él. A medida que pasan las horas, post “renuncia voluntaria” de Mubarak, y veo el accionar de las FFAA egipcias, que incluye la disolución del Parlamento y el, por ahora, gentil pedido a los manifestantes para que se vayan a su casa, más me convenzo que lo sucedido fue un golpe de estado interno, camuflado tras una revolución pacífica del pueblo. Interno, porque Mubarak era militar. Y fue respaldado por sus camaradas de armas durante 30 años. Pero se me ocurre que estos sospecharon que el cetro iba a ser pasado no a uno de ellos, sino a alguien del entorno cercano al presidente. Tal vez su hijo. Tal vez el simpático ex ministro de Seguridad, jefe de la policía secreta y flamante vicepresidente puesto a dedo en los primeros días de la revuelta. Y habrán pensado que era hora de cambiar la guardia. Pero hacer un típico golpe de estado militar podría acarrear represalias internacionales. Entonces me parece que se subieron, y tal vez promovieron, un descontento cada vez más profundo en un sector de la ciudadanía, para lograr su objetivo sin desparramar un solo tiro. Me resulta difícil creer que nadie dentro del Ministerio de Defensa ni de los cuarteles, no haya detectado la planificación vía Twitter, Facebook y correo electrónico, de la manifestación anti Mubarak. Y menos aún que la CIA no lo haya hecho. Y no se lo haya comunicado a Barak Obama. Siendo como era Mubarak un presidente “amigo” de los Estados Unidos. Al escuchar las cuidadosas declaraciones del embajador egipcio en Washington, antes y después de la renuncia de Hosni, más el hecho de que aún sigue siendo el embajador, se me hace más sospechoso todo lo ocurrido. Plena discusión de que “si me quedo o me voy un poquito, y nadie de afuera, ni de adentro, me va a decir a mí que es lo que tengo que hacer…”, y el embajador le dice a la CNN que las relaciones diplomáticas y comerciales entre su país y USA, son y seguirán siendo cordiales. Que el pueblo egipcio tiene todo el derecho a expresarse. Y que le parece bien. Más allá del pequeño detalle de que al parecer nunca se percató que por 30 años el que se expresaba iba en cana o tenía que escaparse del país, el honorable embajador parecía no darse cuenta que estaban por echar a las patadas al gobierno que él representaba. A no ser que supiese que eso no significaría que él iba a perder el puesto. Como el resto de los integrantes del gobierno de Mubarak no lo perdieron. Las mismas cuidadosas declaraciones públicas de Obama. Pidiendo una transición ordenada y cuanto antes del poder. Diciendo que el pueblo egipcio tenía derecho a vivir en democracia. ¿Por qué no lo dijo después que visitó Egipto? ¿O es que creía que el gobierno de Mubarak era democrático? Agradeciendo a las fuerzas armadas por no haber reprimido a los manifestantes. Y luego diciendo que el pueblo egipcio había hecho historia con su revolución pacífica. -“Egipto nunca será el mismo.”-agregó Obama. Y más adelante, aprovechó para mandarle un mensaje a Irán sobre la necesidad de permitir que el pueblo iraní tenga libertad de expresión. Casi como si le mandase también un mensaje por tiro de elevación a la oposición iraní para que salga a copar las plazas de Teherán. Que espero por ahora no le haga caso. Porque la situación del gobierno iraní no tiene nada que ver con la situación de Mubarak. Y puede resultar en una masacre la cosa. Y recalco lo de gobierno iraní y lo de Mubarak. El problema era Mubarak. Porque el resto de los integrantes del gobierno siguen ahí de lo más panchos. Al menos por ahora. Ni ellos presentaron sus renuncias ni las fuerzas armadas se las han pedido. Habrá que ver que hacen los militares egipcios al mando si los manifestantes se niegan a dejar la Plaza de Tahrir. Habrá que ver si cumplen con llamar a elecciones en Septiembre. Y si surgen líderes entre los diferentes partidos políticos existentes en tan corto plazo. Egipto no es solo lo que se vio por televisión en las calles de El Cairo o Alejandría. Existe un Egipto no educado, sin twitters ni Facebook, ni Internet. Y son mayoría. Y no tienen la menor idea de lo que es la democracia porque nunca la han tenido. Y no creo que les importe demasiado, siempre que les den trabajo, una vida más o menos digna y pan. Porque no han conocido otra cosa desde el tiempo de los faraones hasta ahora. Aclaro que no subestimo ni le resto valor a lo actuado por los revolucionarios tecnológicos. En el camino quedaron cerca de 300 muertos. Y un montón de heridos. El hecho de que yo crea que fueron inteligentemente usados por las fuerzas armadas no les quita ni un gramo de valentía ni de admiración por lo que hicieron. Y ojalá mis sospechas sean fruto de una mente periodística desconfiada, que no cree en cuentos de hadas ni en revoluciones pacíficas que logran en 18 días lo que nadie pudo hacer en 30 años. Pero también creo que hay procesos irreversibles. Si las fuerzas armadas no cumplen con lo prometido, no les va a ser tan fácil quedarse en el poder. Porque abrieron, aunque fuese para su beneficio propio, una caja de Pandora. Y les va a costar mucho volver a cerrarla.

- - -

La autora es periodista, nacida en Argentina, con amplia trayectoria en radio, televisión y gráfica. Trabajó para BBC de Londres y Naciones Unidas, entre otros. Es autora del libro "¡Ay mama!, tenés cáncer" (Editorial Santillana, 2008) Actualmente vive en Rocha, Uruguay.

Lea más artículos de Lilly Morgan Vilaró.

0 comentarios:

"

Accommodation Hotel Hotels