1 de enero de 2011

Adiós 2010, Hola 2011…

por Lilly Morgan Vilaró


Fiel a su promesa dada apenas asumir el poder, el año 2010 abandonó su cargo el 31 de Diciembre a las 24 horas en punto. Se fue despedido por fuegos artificiales, petardos y demás artefactos explosivos que aparentemente fueron desplegados para manifestarle su agradecimiento por la labor cumplida. En Australia y Nueva Zelanda tiraron la casa por la ventana y se mandaron un espectáculo de pirotecnia que dejó a medio mundo parado con la boca abierta frente al televisor. Me imagino lo que deberá haber sido para los que estaban ahí, viendo y escuchando el show en vivo y en directo. Con la boca cerrada supongo, para no tragarse sin querer alguna cañita voladora. Como además, los dos países son los primeros en despedir al año viejo y recibir al nuevo, los siguientes, después de tamaño despliegue, mucho no se pudieron lucir con sus respectivos festejos. A mi siempre me queda la duda si estamos agradeciéndole lo servicios prestados al que se va, o si estamos agradeciéndole que se vaya. Que por fin se muera y nos deje con la ilusión que el nuevo año vendrá con todo lo que esperamos se traduzca en mejor calidad de vida, ya sea económica o espiritualmente hablando. Que podremos realizar todos los sueños que el viejo no nos permitió cumplir. Esos sueños que tuvimos cuando recién asumió, y todos decíamos convencidos que ahora sí íbamos a poder cambiar el auto. Comprar una casa. Mudarnos a una más grande. Comprar el televisor grande y chatito que se compraron todos los vecinos y que nosotros no pudimos. Y teníamos que andar por el barrio con la cabeza baja. Porque todos sabían que nuestro televisor era de esos armatostes grandes y gordos. Toscos. Sin pantalla plana. Sin Hi Fi. Más bien High Low. Soñábamos con viajar al extranjero para las vacaciones. Aunque el extranjero fuese Mar de Ajó. O Arancharia. Ahí pegado a Antoniópolis en Rocha. Porque nadie nos cree cuando decimos que preferimos quedarnos en Buenos Aires o en Montevideo, o el lugar nuestro de siempre, porque todo está mucho más tranquilo. Ni siquiera nosotros mismos lo creemos. El año pasado queríamos poner al nene en un colegio privado. Y el nene se pasó la mitad del año en casa rompiendo la paciencia porque lo tuvimos que dejar en la escuela pública. Y los maestros nos la pasamos de paro en paro. Porque el año pasado los maestros queríamos mejorar nuestros sueldos y nuestras condiciones laborales. Para poder cumplir nuestros sueños. Como nosotros, los bancarios. Y nosotros, los basureros. Y nosotros los controladores de tráfico aéreo. Y nosotros, los trabajadores en general. Y nosotros, los desempleados. Como nosotros, los que teníamos el sueño de comer al menos una vez por día. Tener aunque sea una construcción precaria que podamos llamar nuestra casa. Un trabajo digno. Nosotros, los condenados de la tierra de Haití y nuestro sueño de alguna vez vivir y no simplemente sobrevivir hasta que la muerte nos libere. Y nosotros, sus ancestros de la siempre castigada África. Nosotras, Sakineh y el resto de las mujeres mantenidas como objetos pertenecientes a nuestros hombres. Sin derecho a patalear y a ser consideradas seres humanos independientes. Nosotras, las mujeres golpeadas, abusadas y asesinadas por nuestras parejas por habernos atrevido a soñar el año pasado que podíamos decir basta. Todos, todos nosotros despedimos al 2010 con la esperanza que el 2011 no nos falle como el viejo mentiroso. Este año sí, creemos que podremos ver plasmados en la realidad nuestros deseos por una vida mejor. Por eso, desde el despliegue monumental de los australianos pasando por los, modestos en comparación, fuegos artificiales de La Paloma, Catamarca, Bariloche, hasta la pequeña cañita voladora de las villas miseria, todos estamos diciendo lo mismo. Queremos que el 2011 cumpla con nuestros sueños. Tenemos, algunos de nosotros, los soñadores, una herramienta fantástica que bien usada puede lograr que nuestros sueños, y la de los otros/as que no tienen voz ni computadora, se cumplan. A través de Internet y sus diferentes redes sociales hemos demostrado que cuando nos aunamos por una causa común podemos lograr cambios. Podemos conseguir que el gobierno de un país un tanto retrógrado en el tratamiento de sus mujeres, se retracte o al menos suspenda una atroz lapidación. Podemos conseguir que un parlamento vote a favor de una ley que proteja los glaciares argentinos. Podemos decir que queremos los mismos derechos civiles para todos los ciudadanos. Podemos decir que creemos que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su propio cuerpo, y por lo tanto queremos una ley que legalice el aborto. Es decir. Podemos hacer que se escuchen nuestras voces y hacernos eco de los que no la tienen. Tenemos que utilizar esa herramienta. Por lo general los años siempre quieren volver o llegar al poder. Les podemos decir que si no cumplen con nuestros sueños no los vamos a votar más. Uups. Quise decir: podemos amenazar con despedirlos sin ceremonia alguna. Haciendo un show de fuegos artificiales para iluminar su camino sin retorno hacia el olvido. Resumiendo. Podemos arruinar sus sueños si no cumplen con los nuestros.

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