5 de diciembre de 2010

EL RETORNO DEL AGENTE 86

por Lilly Morgan Vilaró

Todavía no nos habíamos recuperado del asombro ante las declaraciones del ex presidente norteamericano admitiendo públicamente que él había ordenado el uso de la tortura en los interrogatorios de posibles y/o supuestos terroristas durante la guerra en Irak. Es decir, asombrados de que lo admitiese públicamente, no que hubiese ordenado las torturas. Eso, salvo la mayoría del pueblo del gran país del norte, lo sabía el mundo entero.

Y que además no solo lo había ordenado George W. Bush, sino que también lo hicieron los anteriores presidentes, excluyendo quizás, a Jimmy Carter. Que a la hora de salvar vidas de sus conciudadanos y sobre todo, cuidar sus intereses económicos, los gobernantes de los Estados Unidos no le hacen asco a nada. La lista de ejemplos es tan larga que se necesitarían dos páginas enteras del New York Times para poder escribirlas. Por lo tanto, no la detallo. De nada. Pero la cuestión es que no habíamos aún salido del asombro de la sinceridad de Georgie, cuando estalló el escándalo de Wikileaks. Que no hay que confundir con el Waka-Waka de Shakira. Si bien artísticamente hablando, son bastante parecidos. Hete aquí que nos enteramos a través del Wiki-Wiki que el gobierno de USA utiliza a sus embajadores y otros funcionarios de menor rango, y al parecer, menor inteligencia, para espiar a los presidentes de los países en donde tiene sus embajadas. Se supone pues, que son países amigos. O más o menos. Pero enemigos no lo son, al menos oficialmente, ya que justamente tienen una embajada establecida. Pero eso tampoco fue el motivo del asombro, ya que todos los países hacen lo mismo. Para eso están los funcionarios de segundo rango de las embajadas. Que son, salvo excepciones, los que se dedican a ese trabajo de espiar al país anfitrión. Mientras que sus jefes se la pasan de cocktail en cocktail haciendo acuerdos de negocios entre sus pares, y lobby para sus respectivos productos nacionales. Y por supuesto, poniendo cara fea o al menos seria, cuando ocurre algún incidente poco feliz que involucra de alguna manera a su gobierno con el gobierno autóctono. Como en este caso. El asombro fue ante lo ridículo, el contenido casi ingenuo y, en la mayoría de los casos, de conocimiento general, de los mensajes obtenidos por los espías. Porque es imposible calificarlos de servicios de inteligencia. El mensaje, supongo escrito en código indesculable, sobre Silvio Berlusconi, decía que el tipo es un fiestero. ¡Qué horror! Tiembla Italia entera ante semejante revelación. Que dirán los italianos y los gobiernos del resto el mundo que no sabían nada de las costumbres putanescas de don Silvio. Y no me refiero a la salsa de igual nombre que es tan rica con los fetuccini. El presidente francés fue calificado como “El emperador desnudo”. La verdad que el mote es acertado. No sé si a Sarkozy le causó mucha gracia. Pero es gracioso. ¿Saldrán los franchutes a tomar La Bastilla y llevarán al desnudo emperador y su María Antonieta versión siglo 21 a la guillotina por eso? La alemana Ángela Merkel es, según los agentes 86 norteamericanos, “de teflón, porque nada le queda pegado.” Curiosamente, ese mismo mote lo tenía el ex presidente Ronald Reagan. Pero, ¿veremos a los alemanes negándose a comer salchichas y chucrut, y ahogando su espanto en una rica cerveza al darse cuenta, por primera vez y gracias a las informaciones secretas de los agentes Smart, que su mandamás tiene cara de póker y cualidades de sartén teflonado? Los cables secretos desde Argentina respondían a preguntas tan importantes como qué antidepresivo toma Cristina Kirchner cuando está deprimida y que toma cuando no lo está. Supongo para volver a deprimirse. Aunque para eso solo le basta darse una vueltita por el Congreso o acordarse del nombre de su vicepresidente. Capaz la información pasaba por el hecho de la depresión en si misma. Como si eso fuese algo que interfiriese en su capacidad para gobernar. Como si eso fuese algo raro en la población entera de Argentina. En donde los lexotanil, los valiums y otros ansiolíticos por el estilo se toman como si fuesen aspirinas. Es casi un acompañante habitual del café con leche y las medialunas. Creo que también se dieron cuenta e informaron debidamente, que don Néstor era un tanto iracundo. Querían saber y supongo lo habrán averiguado en su momento, porque evidentemente a estos profesionales no se les escapa nada, cual era el motivo de su irritación constante. ¿Habrán informado en su momento que Raúl Alfonsín tenía fusibles muy sensibles que saltaban ante alguna pregunta periodística que por xx motivo lo molestaba, o ante un funcionario de su gobierno que hubiese metido la pata en algo? Digo, como si eso hubiese impedido que fuese un buen presidente. Me imagino que también andarían enviando mensajes urgentes y top secret durante la presidencia de Isabel Perón, en los cuales dirían que la señora no estaba preparada para gobernar. Porque ni los argentinos ni el resto del mundo se habían dado cuenta. Sí le contaron a su jefa que el intendente Massa había hablado mal de los K y que su mujer le hacía señas para que se callara la boca por si alguien estaba escuchando. Perspicaz la señora. Habría que nombrarla jefa de la SIDE. Resumiendo: más allá del papelón que significan todas estas revelaciones (dignas de un programa de Tinelli y de discusiones entre su panel de jurados) para el gobierno de los Estados Unidos, no se entiende la cara de espanto de la secretario de estado Hillary Clinton. Ni mucho menos sus comentarios. A no ser que ella sepa algo que nosotros aún no sabemos. Algo por venir que sí puede causar daños reales entre las relaciones internacionales y directamente al gobierno de Barack Obama. Capaz ellos tienen claro que esto es una maniobra de la derecha recalcitrante norteamericana que aún no ha podido digerir el hecho que su país esté gobernado por un afro-americano. Que es la manera políticamente correcta de referirse a los ciudadanos de raza negra en USA. Y que mientras arman sus “tea parties” junto a la impresentable Sarah Palin que se subió al tren porque está convencida será el que la llevará hasta la Casa Blanca, buscan con esto ridiculizar a Obama para empezar, pero tienen planeado otros ataques que no serán tan light. Eso sí explicaría la cara demacrada y consternada de Hillary. Igualmente, y por si las moscas, yo aviso por este medio y para que se entere el embajador norteamericano en Uruguay y pueda trasmitirlo debida y urgentemente, que nuestro presidente militó en las filas de los tupamaros. O sea, es un ex tupa. No sea que se confundan con la cara bonachona de don Pepe y con sus declaraciones así, como entre ingenuas y campechanas. Ahhh, y que el Frente Amplio es un partido de izquierda. Como el de Salvador Allende. Y el de Juan Bosch en la República Dominicana. ¡Y…que horror! Como el de Cuba. Esa islita que en esos informes secretos, los espías han admitido que no representa peligro alguno para la seguridad norteamericana. Es decir, no están planeando una invasión. Más allá de la que ya hicieron los cubanos en Miami. Y que harían los salvadoreños, y los dominicanos y mexicanos y el resto de Latinoamérica, si la tuviesen tan fácil. También aviso que Cobos quiere ser el candidato a presidente de los radicales. Y Ricardo Alfonsín no quiere. Que sea Cobos. Quiere ser él. Y que Lilita Carrió ya anunció su candidatura. Todo eso por si no lo sabían. Pero por favor: que sea ¡top secret! Si se llegan a enterar los países amigos y la gente común… ¡se arma Troya! Que, ahora que lo pienso, no se hubiese armado si los agentes 86 de ese entonces hubiesen avisado a los troyanos que el caballito de madera de marras no era un monumento que las tropas enemigas traían en son de paz.

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Lilly Morgan Vilaró.


Periodista nacida en Argentina, con amplia trayectoria en radio, televisión y gráfica. Trabajó para BBC de Londres y Naciones Unidas, entre otros. Es autora del libro "¡Ay mamá!, tenés cáncer" (Editorial Santillana, 2008) Actualmente vive en Rocha, Uruguay.

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