6 de septiembre de 2010

LA INFANCIA DE INTERNET








Como todos saben, demasiada gente escribe sobre los mismos asuntos. En la Internet, todos los días me encuentro con decenas de artículos sobre la Internet misma. Los temas de moda en tal sentido parecieran ser: la crisis de la prensa, las redes sociales y el último teléfono inteligente de Apple. Un día me entero de un medio digital que empezó a cobrar por leer los contenidos de su página Web. Al siguiente, de un diario que ya no se edita más en papel. Hace poco alguien pronosticó el fin del libro como lo conocemos. No faltó quien a los pocos días lo contradijera, dando una conferencia sobre las transformaciones que deberían encarar las editoriales para sobrevivir.



La única certeza que tenemos todos, es que está dándose una revolución, que abarca la manera en que nos informamos, estudiamos, compramos, e incluso nos relacionamos socialmente. Algunos comparan esto con la invención de Gutenberg, porque abre la posibilidad de acceder a conocimientos que antes eran reservados a unos pocos. En un video publicado en You Tube, el periodista argentino Jorge Lanata opina en tal sentido: “Yo creo que después de aparición de la imprenta, en la historia de la humanidad, lo más importante fue Internet. O sea, creo que es el elemento más democratizador que apareció en los últimos 600 años. Lo que pasa es que todavía estamos en la infancia de Internet”. Y agrega: “Yo tengo acá, a dos segundos, una biblioteca mundial; eso es increíble”.



Hace unos años, el gran protagonista de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) era Bill Gates con su empresa Microsoft. En aquellos días, consultábamos diferentes buscadores en procura de alguna página o información. De un tiempo a esta parte, sabemos que lo que no está en Google.com no lo encontraremos en ningún otro lugar. Es así que Google se convirtió en el gran amo de Internet de los últimos años, adquiriendo otros proyectos exitosos como YouTube, sin parar de desarrollar los suyos propios, como por ejemplo, Gmail, Blogger, el explorador Chrome y hasta un sistema operativo, por mencionar algo de lo mucho.




FACEBOOK


Últimamente el cetro ha caído en manos de un joven de 26 años, estadounidense, llamado Mark Zuckerberg. En 2004, mientras estudiaba en Harvard, creó la red social Facebook donde hoy están registradas 500 millones de personas, de las cuales la mitad ingresa diariamente, para informar sobre su estado de ánimo, colgar fotos y videos de familia y amigos (o propias), compartir información y discutirla, o simplemente jugar con las aplicaciones. Muchos son los análisis que se ha hecho sobre lo que allí sucede, y varios los libros publicados al respecto. Si Facebook fuera un país, estaría tercero en el mundo en cuanto a población. El sector de mayor crecimiento son las mujeres de entre 55 y 65 años. Según el sitio Facebakers, Uruguay tiene 834.900 miembros, de los cuales un 54 % son mujeres, y un 46 % hombres.



No sabemos hasta cuándo reinará Facebook, pero el fenómeno de las redes sociales promete seguir creciendo. Cada vez más gente se conoce, hace amistad, forma pareja y se casa, habiéndose conocido por la Web. Una de cada cuatro visitas a sitios de noticias, son hechas desde Facebook. Las empresas reclutan personal mediante LinkedIn. Y los consumidores, tienen ahora más poder que nunca; se expresan mediante los “blog” sobre productos y servicios, lo que obliga a las empresas a obrar con responsabilidad, porque su imagen puede verse dañada severamente. El “boca-a-boca”, más vigente que nunca.



LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN


Particularmente lo que más me entusiasma es el llamado “conocimiento colectivo”. En Wikipedia, una gigantesca comunidad de editores voluntarios, contribuye a crear la enciclopedia más grande del mundo. Una enciclopedia viva, donde minuto a minuto está incrementándose y corrigiendo la información, lo que da lugar a errores. No obstante, hoy por hoy es un recurso casi imprescindible para estudiantes, comunicadores, educadores, etc.



El modo en que circulan las noticias, también está cambiando. Cuando el terremoto en Chile, las líneas telefónicas no funcionaban y no encontré forma más rápida y precisa de enterarme de lo que allí pasaba que buscando en Twitter personas que habitan en el mismo lugar que mi hermana, a quien afortunadamente no le pasó nada.



Poniéndose a tono con las nuevas tendencias, diario El País de Madrid lanzó Eskup, una plataforma de contactos que vincula a periodistas con lectores, posibilitando la publicación de noticias de 280 caracteres (el doble de Twitter). Detrás de esta iniciativa está Gumersindo Lafuente, respetadísimo y admirado gurú del periodismo digital en español, adjunto a la dirección de ELPAIS.com desde diciembre 2009.




MUROS INDISCRETOS


Sobre todos estos sistemas de comunicación, sobrevuela el problema de la privacidad. ¿Qué destino tienen los datos personales que ingresamos en los sitios? ¿Queda registrado lo que hacemos, y qué fin lleva? La empresa Facebook ha sido demandada en reiteradas ocasiones por violaciones a la privacidad de los usuarios; surgen nuevos competidores que aprovechan esta flaqueza para ofrecer mayor seguridad. Tal es el caso de Diaspora, cuyo lanzamiento se pospuso para octubre.



Sin embargo, muchas acusaciones contra el “Caralibro”, son insustanciales. Esta red tiene un sistema muy sencillo, que permite al usuario definir quién puede y quién no, ver sus datos, fotos, notas, comentarios, etc. Simplemente hay que tomarse un par de minutos para configurarlo.



Es que las redes sociales han desnudado nuestra dificultad –insólita, por cierto-, de diferenciar entre lo público y lo privado. Los diarios íntimos sellados con candado cedieron a los muros virtuales, donde las personas revelan su estado de ánimo, cuentan lo que hicieron la noche anterior, muestran los conflictos de pareja, y cuelgan fotografías que quizá en tiempos de la máquina de rollos, no se hubieran atrevido a llevar a revelar.



Ante la mirada de decenas o cientos de “amigos”, las personas se escriben cosas que no se dirían en la cara. Quizás entiendan que en el mundo virtual, donde todo el mundo se zafa un poquito, los códigos de comportamiento son diferentes a los de la vida real. Sin embargo, no es así. Jóvenes y mayores deberían darse cuenta de que lo que se publica en la Internet, publicado queda. Y que valga más que nunca la redundancia, porque lo que allí exponemos, puede ser visto y utilizado por todo el mundo.



Alejandro Motta Castro




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Todas las imágenes: Sany Forazti, Argentina, 1992. Contacto: sany_forazti@hotmail.com

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