26 de agosto de 2010

SILENCIO DE RADIO


Nadie obvió decir que murió pobre. El sábado pasó a la eternidad el locutor peruano Hugo Guerrero Marthineitz, figura fundamental de la historia de la radio en el Río de la Plata.


El sitio FM Alba lo recuerda de la siguiente manera (comparto sólo un fragmento):


"Nacido bajo el nombre de Hugo Tomás Tiburcio Adelmar Guerrero Martinheitz el 11 de agosto de 1924 en la ciudad de Lima, quien fuera conocido en la Argentina como 'El Peruano Parlanchín' era hijo de una modista de la oligarquía limeña militante del APRA y de un mayordomo y mecánico de automóviles, que se separaron definitivamente apenas después de concebirlo.

"A lo largo de su vida, Guerrero Martinheitz hizo de todo, fue desde canillita hasta lustrador de muebles, pasando por todos los oficios y profesiones radiales: pinche, adaptador de novelas para radioteatro, redactor de noticieros, operador, locutor comercial.

"Aun cuando no finalizó la escuela primaria, a los 14 años ya había leído "Crimen y castigo" de Fedor Dostoyevsky y alguna vez dijo: 'Soy algo pedantón como todo nuevo rico de la palabra escrita que por haber leído algún que otro libro cree poder hablar como Borges'.

"Dueño de una personalidad indescifrable, única y particular, a los 26 años ya se había transformado en la estrella de la radiofonía peruana, momento en que decide mudarse a Santiago para estudiar teatro experimental en la Universidad de Chile con el objeto de mejor el manejo de su voz.

"Para 1953 se muda a Montevideo luego de probar suerte sin éxito en Buenos Aires y en la capital de la República Oriental se convierte en un fenómeno de Radio Carve, obteniendo en 1955 su primer contrato en Argentina, con su programa 'El club de los discómanos'.

"Este envío que debutó en el complicado horario de las 10 de la mañana se convirtió en un éxito arrollador, revolucionó el mundo de la música y los discos, del ritmo y del armado de un programa radial.

"El hombre que cambió las estructuras radiales de la Argentina, creó una nueva manera publicitaria, grabó durante años el programa desde un estudio en su casa y nunca aceptó dinero para pasar discos sino que propaló su propia música, inventó en 1967 'El show del minuto', un programa que quedará por siempre en la historia de la radiofonía argentina.

"De este programa se dice que fue la inspiración de la película de José Luis Garci 'Solos en la madrugada' y que el genial envío 'El loco de la colina', del andaluz Jesús Quintero, no fue más que una paráfrasis amplificada del mismo.

"En este envío, que llegó a tener una duración de seis horas, Guerrero Martinheitz entrevistó a Jorge Luis Borges a lo largo de 120 minutos y aquí hizo su debut el llamado telefónico de los oyentes a la radio argentina, además de leer 'Cien años de soledad' en sucesivas entregas."


Esta anécdota aparece en un foro del sitio Periodismo.com:


En 1982, el operador Carlos Alberto Santos recuerda las consecuencias que trajo la negativa de Hugo Guerrero Marthineitz a hacer su programa en vivo tal como lo exigía el Comfert, para permitir que en el momento en que fuera necesario entraran los comunicados por cadena nacional. " Mientras iba al aire el comunicado que mandaba la cadena, la cinta de guerrero, seguía girando y cuando el comunicado terminaba el programa se retomaba en el lugar que se encontrara. Un día emiten la información del hundimiento del General Belgrano y cuando termina esa información tan tremenda sale la voz del Negro diciendo: ‘Aleluya, Aleluya, eso hay que festejarlo’. A los veinte minutos vino el Ejercito a llevárselo, pero se salvó porque justo su madre había muerto hacía unos días y dijimos que el programa salía grabado porque él estaba a duelo".


En sus últimos tiempos, cuando estaba en la tarde de los domingos en Radio 10, lo entrevistaron para La Nación, y entre otras cosas, dijo:


"Le debo a mi madre el percibir que el autodidactismo existe. Ella era amante de la ópera, de la zarzuela, y de la misma manera en que me enseñó a leer y escribir, también educó mi oído. Entré al primario directamente en tercer grado y desde esos años se fue forjando la vocación. Sé que es un don de la naturaleza poseer una buena voz y por lo tanto me presenté a un concurso como cantor, pero desafinaba tanto que el director de Radio Central de Lima me permitió trabajar como operador técnico. No conforme con esa tarea me presenté en Radio Miraflores como locutor. Me aprobaron y así sucesivamente comencé a desarrollar actividades como relator y adaptador de cuentos. Hoy pienso que no sólo la voz es necesaria, sino también la intención de percatarse de que no existe el público oyente, sino una persona que oye lo que quiere oír." (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=519913)


Antes de caer enfermo, iba por las casas de la gente, ofreciéndo un rato de conversación por la cantidad de dinero que quisieran darle, debido a la necesidad económica. ¿Quién, pudiendo, no pagaría para tener una conversación con Guerrero?


No sé cómo finalizar esta nota. Es un copia y pegue de cosas que encontré rastrillando la web. De ninguna manera quiero ser solemne. Su muerte me ha traído recuerdos. No lo escuché en sus momentos de apogeo, por razones de la vida y el tiempo; yo no era nacido. Recién lo descubrí cuando hacía "Guerrero de Noche" en Radio del Plata. Me llamó la atención la pausada verborragia, la locura inteligente, la voz profunda armonizándose con la música. Y todo eso me marcó, creo que para siempre.


Alejandro Motta Castro

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