4 de octubre de 2009

Cómo vamos a extrañarte, Negra


Día atrás, escribía Sergio Benavides en La Nacion, de Chile:

Como una pitonisa. Con todos los que quiso. Como si supiera que pronto le toca dejar a los suyos, Mercedes Sosa, la intérprete tucumana (...) registró sus últimas grabaciones a modo de duetos. A la obra se le llamó “Cantora”, con dos volúmenes y además un DVD que atestigua que su último tiempo fue muy feliz, quizás el mejor de su vida como dijo al diario Clarín hace un tiempo.

En esos encuentros, en un estudio de grabación se reunían en fila tipos como Serrat, Ismael Serrano, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Diego Torres, Shakira, Caetano Veloso, Jorge Drexler y muchos más. Como en una procesión, “La Negra” se veía contenta, radiante, pero siempre sentada y con los ojos como si se le fueran cerrando. La besaban, la acurrucaban y reía, ella siempre reía, pero sobre todo cantaba con ese registro que lleva pegado al pecho.

Pero hace años que su salud la fue abandonando, incluso en el 2003 se pensó en su muerte, pero ahora, justo cuando tiene 74 años, sus condiciones empeoraron. “Ha evolucionado con desmejoramiento progresivo hacia una falla cardiorrespiratoria”, dijo el parte médico de la dirección del sanatorio porteño de la Trinidad, que agrega que la cantante además de contar con la asistencia de su médico personal “está bajo asistencia respiratoria con pronóstico reservado”.

“Negra, quédate más con nosotros”, “No te aflojes ahora, que nos haces mucha falta” o “Pelea, que tu puedes con todo”, son algunos de los mensajes enviados por sus admiradores desde diferentes países que colapsaron su sitio con más de 700 mil visitas.

El catastro indica que Mercedes Sosa fue ingresada a mediados de septiembre en un hospital de Buenos Aires aquejada de una dolencia hepática que se complicó con problemas pulmonares.

Por su parte, el ministro argentino de Salud, Juan Manzur, que la visitó en nombre de la Presidenta Cristina Fernández, explicó que “está conectada a un respirador y los colegas que la están atendiendo dicen que hay que esperar a ver cómo es su evolución en las próximas 24 horas”. Visitas ilustres, para una mujer que no se sabe bien si las tomaría tan en serio. Ella era comunista (estuvo exiliada entre 1976 y 1983) y una luchadora incansable de los derechos humanos, y alguna vez dijo que no era amiga de Cristina, aunque sentía simpatía por ella.

Sosa es de esas personas que más allá de lo que dicte su cuerpo, no morirá jamás. No sólo por los recuerdos, Grammys y conciertos en el Canergie Hall de Nueva York, sino porque representa a la humanidad, pero no por ser embajadora de la Unicef, ni por ser caprichosamente amante de la velocidad, sino una mujer que ama lo importante y deja cuarenta discos para que nos quede claro.


En las tempranas horas de hoy, 4 de octubre de 2009, falleció Mercedes Sosa.

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